Una buena cámara de seguridad debe grabar en claridad suficiente para identificar personas y capturar detalles importantes. Resolución 1080p es el mínimo aceptable. 2K o 4K añaden claridad pero consumen más almacenamiento. Evalúa dónde instalarás la cámara: una entrada requiere más claridad que un pasillo interior.
La visión nocturna por infrarrojo es estándar en modelos modernos. No necesitas especificaciones extremas; busca que vea claramente hasta 10 metros en oscuridad total. Algunos modelos ofrecen iluminación LED blanca como alternativa, útil si prefieres evitar el infrarrojo.
El almacenamiento es donde muchos usuarios se sorprenden. Grabación continua consume espacio rápidamente. Elige entre almacenamiento local en tarjeta SD o suscripción a nube. Ambas opciones tienen ventajas; evalúa cuántos días de grabación necesitas conservar.
La instalación debe ser realista para tu nivel técnico. Modelos inalámbricos evitan perforar paredes pero requieren batería confiable. Modelos cableados son más permanentes pero exigen trabajo de instalación. Considera también si necesitas acceso remoto desde tu teléfono.